Sobre esa enfermedad

La adenomiosis es una patología benigna pero que, en varias ocasiones, necesita intervenciones radicales, como la histerectomía (retirada del útero). Esa enfermedad queda definida por la invasión del tejido endometrial (porción más interna del útero), en la capa muscular uterina. Por ese motivo, es conocida por algunos autores como “endometriosis interna”, una vez que la endometriosis presenta un tejido endometrial en otras regiones en las cuales no deberían existir.

Es importante remarcar que la adenomiosis es una enfermedad diferente de la endometriosis, pese a que las dos dependen de la hormona estrógeno, o sea, que mientras mayor sea la exposición del tejido acometido por la hormona, mayor será el crecimiento de la enfermedad. Como promedio, es una enfermad que acomete entre el 20% y el 30% de las mujeres, pudiendo alcanzar el 47% de la población femenina en algunos estudios. Sin embargo, la sospecha clínica de esa patología se hace difícil, pues el 35% de las pacientes son asintomáticas.

La menstruación anormalmente extensa e intensa, en intervalos regulares, es el síntoma mas a menudo encontrado, afectando el 50% de las pacientes sintomáticas. El sangramiento vaginal que se dé fuera del ciclo menstrual asociado o no a los cólicos, es otro síntoma. El dolor durante la relación sexual y el dolor crónico en el bajo vientre, están entre otras formas del curso de esa enfermedad. Existen evidencias de que la adenomiosis puede conllevar a la infertilidad incluso sin ningún otro factor en conjunto.

De manera general, más del 80% de las pacientes con adenomiosis presentan otras enfermedades asociadas al aparato reproductor femenino, siendo los miomas uterinos los más a menudo encontrados (55% de las veces) y esos miomas son frecuentemente confundidos con la adenomiosis, pues ambas patologías se encuentran en la musculatura uterina y tienen su efecto en masa.

La endometriosis puede cursar asociada hasta en un 20% de los casos, lo que, cuando se da, es la causante del aumento de los riesgos de la infertilidad en la mujer.

Los exámenes de imagen, como la histeroscopia, el ultrasonido transvaginal y la resonancia nuclear magnética, son los más usados para intentar diagnosticar la adenomiosis a través de la visualización de las lesiones características de esa patología. Esos exámenes logran prevenir la enfermedad de una forma bastante significativa.

Sin embargo, incluso con los avances en los métodos de imagen, la única forma de obtener definitivamente el diagnóstico de esa patología, es por medio de la biopsia.

De la misma forma que en la endometriosis, el objetivo del tratamiento de esa enfermedad, es combatir el endometrio ectópico, o sea, el que se encuentra en un lugar en donde no debería estar. Existen diversas modalidades terapéuticas, incluyendo medicamentos hormonales, operaciones e incluso la combinación de las dos. Realmente, el tratamiento ideal varía de paciente a paciente porque depende de diversos factores, incluso de si existe el deseo de ser madre o no.

Por más que sea una enfermedad que curse muchas veces asintomática, lo importante es que la paciente debe dirigirse a su ginecólogo si los síntomas continúan, como por ejemplo, el aumento del flujo menstrual y los cólicos uterinos, que generalmente se dan en mujeres entre los 35 y los 50 años.

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