Sobre la Enfermedad

Mioma es el término usado para designar los tumores benignos llamados leiomiomas uterinos, también conocidos como fibromas o fibroides. Corresponden al 95% de todos los tumores benignos del tracto genital femenino, acometen hasta un tercio de todas las mujeres en edad fértil, y es la mayor causa de realizaciones de histerectomías (cirugía de retirada del útero).

Están formados básicamente, por células musculares lisas (las mismas células que componen el músculo uterino), y por el tejido conjuntivo (responsable de la sustentación y nutrición de las otras células). Acometen tanto el cuerpo del útero como también la región del cuello.

Algunos factores de riesgo ya fueron perfectamente establecidos en la literatura y el historial familiar es uno de ellos: mujeres con parientes que tienen la enfermedad, también tienen más chance de desarrollarla. Las mujeres de la raza negra, presentan hasta 3 veces más chance de desarrollar la enfermedad, como también las que están en edad fértil, siendo raramente encontrados en pacientes que todavía no llegaron a la pubertad y se reduce más todavía su incidencia en las mujeres que llegaron al climaterio. Otros estudios presentan como factores de riesgo, la menarquia temprana (primera menstruación antes de los 10 años de edad), la hipertensión y el consumo de alcohol.

Existen algunos factores que parecen proteger a la mujer en cuanto al desarrollo de nuevos miomas, entre ellos y siendo el principal, es el uso de la pastilla anticonceptiva oral, pero hay estudios que demuestran que las dietas ricas en verduras pueden reducir la chances de desarrollar ese tumor.

A esos tumores se les conoce como monoclonales, o sea, que cada mioma crece a partir de una sola célula, y se van duplicando varias veces hasta presentar la forma de tumor propiamente dicho. Por ese motivo, la paciente puede presentar al mismo tiempo, varios miomas y todos ellos ser diferentes entre sí e incluso presentar características individuales. En su desarrollo, están involucrados diversas hormonas, enzimas y también mutaciones genéticas. Sin embargo, la principal hormona que modula el crecimiento de ese tumor, es el estrógeno, una vez que las células del mioma presentan un número elevado de receptores para esa hormona, haciendo con que respondan más que las demás.

Por más que esa enfermedad sea muy frecuente, mitad de las mujeres que tienen ese tipo de tumor, no desarrollan ninguna sintomatología. La manifestación clínica que más hace con que las pacientes que tienen miomatosis uterina vayan a consulta, es el sangramiento uterino anormal, que se caracteriza por flujo menstrual anormalmente intenso, período menstrual aumentado e incluso sangramientos entre los períodos menstruales. Pueden aparecer síntomas como dolor pélvico (parte inferior del abdomen) y dolor en las relaciones sexuales.

Cuando el mioma alcanza un tamaño muy grande, puede aparecer una masa palpable en el abdomen, alteraciones urinarias e intestinales, como infecciones urinarias recurrentes, aumento de las micciones, sensación de no vaciamiento completo de la vejiga, estreñimiento, entre otros.

Se conoce que el mioma por sí solo, no interfiere en el proceso de ovulación, pero sí está asociado a la infertilidad en hasta un 10% de los casos, por más que ese asunto esté siendo constantemente refutado en la literatura y algunas veces coexistan otros factores, el mioma puede ser de hecho, el responsable de la infertilidad.

Para diagnosticar el mioma, una buena entrevista y un buen examen físico son capaces de lograr un diagnóstico o por lo menos sospechar de su existencia. Un examen mucho más sencillo, poco invasivo y bastante accesible es el ultrasonido, que podría hacerse vía abdominal o vaginal, por un examinador con experiencia con un diagnóstico que compruebe el tamaño, la ubicación y la cantidad de nódulos. El mejor examen para la visualización y mensuración de los leiomiomas es, sin duda alguna, la resonancia nuclear magnética, que logra diferenciar inclusive otras patologías, como la adenomiosis, pero es muy cara y su acceso es difícil.

Exámenes endoscópicos en la miomatosis uterina poseen indicaciones específicas: la videohisteroscopia, es uno de los principales exámenes en las quejas de sangramiento uterino anormal, en donde una lente muy fina se introduce en el orificio externo del canal cervical (del cuello del útero), para obtener una visión de la cavidad uterina. En algunos tipos de miomas, la videohisteroscopia puede realizar el diagnóstico e incluso el tratamiento en un mismo tiempo quirúrgico. La videolaparascopia sin embargo, al introducir la lente por el ombligo, logra una visión de la cavidad peritoneal. Se utiliza en mujeres con infertilidad y el mioma podría ser un hallazgo incidental.

Cuando los miomas son asintomáticos o poco sintomáticos en pacientes en el periodo de perimenopausa, se puede optar por una conducta de exploración en que no se trataría a la paciente inmediatamente y se realizaría un seguimiento periódico con la realización de exámenes con ultrasonido semestralmente. Cuando se piensa en el tratamiento clínico en ese caso, siendo medicamentoso, se piensa en el tratamiento de algunos síntomas relacionados, como los sangramientos irregulares o incluso la reducción del tumor para facilitar el proceso quirúrgico posterior con medicamentos que contengan hormonas que interfieren en la producción hormonal fisiológica.

El tratamiento quirúrgico es la modalidad que resuelve, de hecho, esa enfermedad, una vez que objetiva la extracción completa del tumor y no solamente la reducción del tamaño o el control sintomático. La histerectomía (retirada completa del útero), es la forma más radical, y la que más se realiza para el tratamiento de la miomatosis en todo el mundo. Es indicada para la paciente con prole ya constituida y muy sintomática. Es posible realizar la miomectomía en la que solo se retira el mioma, preservando así el útero y la fertilidad en las mujeres que todavía deseen quedar embarazadas y en donde ese mioma sea la causa de la infertilidad y/o de abortos repetidos. Puede hacerse por vía laparatómica (cirugía abierta) o laparoscópica (por videolaparoscopia). La elección dependerá de la experiencia del cirujano, del tamaño y de la cantidad de los leiomiomas, etc.

En casos de miomas submucosos, puede retirarse vía histeroscópica, salvo con algunas excepciones, y también por esa vía puede realizarse la ablación endometrial, con la destrucción del endometrio, mejorando así los síntomas de sangramientos, aunque esa modalidad se le considera una alternativa para algunos casos seleccionados y específicos.

También existen alternativas de tratamiento como la miólisis, oclusión de la arteria uterina, embolización de la arteria uterina y el ultrasonido guiado por resonancia nuclear magnética (ExAblate 2000).

No se puede garantizar cuál sería el mejor tratamiento, cada paciente debe ser individualizado y presentársele las posibles alternativas de tratamiento a tono con su caso clínico en cuestión.

En cuanto a la duda que siempre nos preocupa sobre cuál sería la posible transformación del mioma en un tumor maligno, debemos clarificar que los miomas son tumores que pueden degenerar, o sea, que pueden sufrir alteraciones en sus estructuras celulares, pero que raramente esa transformación es maligna, conocida como degeneración sarcomatosa y se da en solamente un 0,5% de los casos, principalmente en mujeres que han rebasado el periodo de la menopausia.

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