Sobre la enfermedad

Las masas ováricas, sean ellas quistes o tumores, son las responsables de los procedimientos quirúrgicos en 10% de las mujeres. Los índices aumentaron con el advenimiento y la expansión del ultrasonido. Durante el período de la pre menopausia, casi todas las masas son de origen benigno.

Las masas ováricas benignas pueden ser quistos funcionales, endometriomas, teratoma maduro y acceso tubo ovárico (infección). Cuando son malignos, poseen diversos orígenes.

Para las pacientes más jóvenes, la recomendación de las principales directrices internacionales, como el Royal College of Obstetrics and Gynecologists (RCOG) y el American College of Obstetrics and Gynecologists, es una conducta conservadora, principalmente al sospecharse de quistos sencillos o funcionales.

Los tumores en los que hay sospecha de malignidad, son los tumores sólidos irregulares, con presencia de ascitis (líquido libre en el abdomen), presencia de papilas/septos o de un volumen aumentado y un alto flujo sanguíneo, identificados en el examen de imagen.

El tumor de ovario es una enfermedad silenciosa, donde un 75% de los diagnósticos se hacen en estadios avanzados y todavía no disponemos de un método seguro y no quirúrgico para ese fin.

La conducta frente a las masas ováricas no se basa solamente en las características del ultrasonido, sino en el examen clínico, en el historial de la paciente (síntomas y factores de riesgo) y en los marcadores tumorales complementarios. Sin embargo, las imágenes con un alto índice de sospecha de malignidad, deben ser derivadas a los servicios especializados en oncología para una mejor y más profunda investigación y posterior tratamiento, ofreciéndoles a las pacientes una mayor posibilidad de sobrevida.

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